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Más sobre el uso y el mantenimiento de las baterías de los ordenadores portátiles

Prácticamente todos los ordenadores portátiles de hoy en día utilizan baterías de Litio-Ion (Li-Ion), mucho más eficientes que sus antecesoras. Son unas baterías que tienen sus propias particularidades y que merecen un trato diferente para alargar su vida útil.

A diferencia de las anteriores, las baterías de Litio-Ion no requieren una carga inicial. No es necesario hacerles pasar varios ciclos de carga/ descarga, porque su capacidad máxima está disponible desde el primer uso. Y tampoco es preciso dejarlas descargar del todo habitualmente para mejorar su rendimiento. Con hacerlo una vez de vez en cuando es suficiente.

Mantenerlas conectadas al cargador cuando ya se ha completado la carga no es perjudicial en sí mismo, porque disponen de un circuito que corta el paso de energía una vez se han cargado del todo.

Sin embargo, el calor actúa disminuyendo la resistencia de la batería, por lo que su capacidad para retener electricidad será cada vez menor. Al mismo tiempo, mantener el ordenador conectado a la corriente teniéndolo en uso le genera un ‘estrés’ constante, debido a que la fuerza a conservar es el 100% de su carga.

Por eso es recomendable que si utilizamos nuestro portátil como un equipo de sobremesa, le saquemos la batería. Y, si puede ser, la guardamos con un 40% de carga aproximadamente. Nunca descargada del todo.

La duración de la carga de la batería también depende de una serie de elementos relacionados con el uso del ordenador. Nos durará más si:

La alejamos del calor.

  • Apagamos, cuando no las usamos, las transmisiones inalámbricas (Wi-Fi, Bluetooth, etc.).
  • Evitamos utilizar la unidad de CD o DVD.
  • Reducimos el brillo de la pantalla.
  • Desconectamos tarjetas de memoria o lápices USB.
  • Evitamos usar aplicaciones de audio, aunque sea con auriculares.